Las mujeres tienen más disfunciones sexuales que los hombres, en su mayoría estas disfunciones son debidas a factores psicológicos más que a problemas físicos.

A lo largo de la historia durante muchísimos años la mujer ha sido enseñada a cuestiones tan terribles como no disfrutar del sexo, o avergonzarse del deseo sexual. Por estos factores tienen un factor psicológico (algunas) que las predispone al miedo, o pudor en el terreno sexual. Algunas de las afecciones más comunes son: Anorgasmia, vaginismo, dispareunia y deseo sexual inhibido. A continuación vamos a detallar cada uno de ellos.

La anorgasmia es la dificultad que tiene la mujer para alcanzar el orgasmo. Esto no significa que exista una falta de excitación. Una quinta parte de la población padece anorgasmia y un 8% de ellas nunca ha experimentado un orgasmo. Se predice que tan sólo el 5% de las anorgasmias se presenta por causas orgánicas (enfermedades endocrinológicas, ginecológicas o neurológicas), el resto como hemos dicho antes se debe a factores psicológicos.

Otra disfunción bastante común es la Dispareunia...Se caracteriza por un dolor tanto en la parte externa como interna de la vagina a la hora de practicar el coito. Sus causas pueden ser orgánicas debido a infecciones, cicatrices anteriores o estados carenciales de estrógenos o psicológicas la pérdida de interés sexual por la pareja, la rutina, la falta de lubricación, la falta de excitación, ansiedad y una inadecuada educación sexual.

El deseo sexual inhibido. Que también se llama anafrodisia o falta de apetito sexuales cuando la mujer no se excita, no se siente atraída por el sexo, llegando incluso a ver la relación sexual como un castigo por que en ocasiones se siente obligada a practicarlas. Según comentó Francisco Labrador, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, España, el deseo sexual inhibido es más frecuente en mujeres (36%) que en hombres (15%). Es un problema de causas psicológicas como la baja autoestima o el miedo al placer.

Como hemos podido observar a lo largo de la lectura, la mala educación sexual a la mujer en el ocultismo, y la culpabilidad con todo lo relacionado al sexo y a su disfrute, ha conseguido consecuencias nefastas sobre la plenitud sexual de la mujer y a su vez del hombre, que padece estos problemas con su pareja. Recordemos recomendar a nuestra pareja en caso de sufrir alguno de estos trastornos busquen la ayuda de un profesional.